EL MITO

El viaje comienza miles de años atrás, cuando dos de los Dioses Olímpicos decidieron competir por ser la deidad protectora de la ciudad griega que se transformaría  en la más brillante a través de los siglos.

Poseidón, Dios del Mar, golpeó la roca con su tridente e hizo surgir un lago pero su agua era de mar, por lo tanto salada e inútil.

Atenea Diosa de la Sabiduría, golpeó el suelo con su lanza haciendo brotar un olivo que otorgaba alimento, aceite y madera. Fue considerado como la más valiosa ofrenda.

En el Monte Sagrado de la Acrópolis, el Rey Cécrope y sus habitantes escogieron a la Diosa Atenea como protectora de la ciudad, quien recibió el nombre de Atenas en su honor.

Hoy en día, los visitantes del “Nuevo Museo de la Acrópolis” en Atenas, tienen la oportunidad de admirar las estatuas que retratan el famoso mito pelásgico. Dichas estatuas que por milenios mantienen vivo este mito, se encuentran en el frontal occidental del Partenón.

¿Mito o realidad?